En el Nombre sea de Allah, El Más Misericordioso, El Más Compasivo.
Cerca del año 813 d.C. el Califa de
Bagdad, Al-Mamun creó un centro cosmopolita de conocimiento, investigación,
intercambio y análisis de ideas, divulgación científica y tecnológica llamada
la “Casa de la Sabiduria” (Bayt al-Hikmah) donde fueron bienvenidos los
pensadores exiliados de otros lugares del mundo por ser considerados herejes
por sus ideas, y donde se exaltaba el libre pensamiento.
Al-Mamun era un hombre que amaba
profundamente el conocimiento. No tenía miedo de traer nuevas ideas al mundo
musulmán, ni de convivir con otras culturas y pensamientos algunos radicales y
nuevos, tampoco tenía miedo al análisis de nuevas posturas, de generar
controversias o de enfrentarse a los misterios del mundo. Más bien, sentía un
profundo temor a la ignorancia y al anti-intelectualismo. Él creía firmemente
que Allah había agraciado al hombre con el intelecto y que éste debía ser
utilizado para el bien de la humanidad. Pensaba que si a los hombres se les
impedía el libre pensamiento, no podrían crear ni inventar y por lo tanto, no
podrían cumplir con la Voluntad de Allah y toda la humanidad sufriría las
consecuencias.
Al-Mamun valoraba el conocimiento tanto
como un valioso tesoro. Cuando su ejército derrotó al emperador bizantino en
batalla, en vez de pedir como tributo arcas llenas de oro y seda, le pidió una
copia del “Almagesto”, obra escrita por Ptolomeo en el año 150 a.C., que era un
compendio de conocimiento de astronomía y que inmediatamente fue entregado a los escribas y traductores para su reproducción y divulgación en el mundo islámico.
Gracias a Al-Mamun, se da inicio a la Era
Dorada del Islam mientras en otros lugares del mundo se vivía El Obscurantismo.
La Casa de la Sabiduría fue el referente científico y técnico del mundo en esa
época, el lugar hacia donde todos los pensadores, científicos, técnicos y
filósofos dirigían su vista. Un lugar donde las ideas fluían como ríos desbordados.
La influencia de La Casa de la Sabiduría permeó aún hasta nuestros días debido
a que el conocimiento compilado, analizado, generado, sistematizado, pero
también compartido sin recelo, sentara las bases para el surgimiento del
movimiento renacentista en Europa varios siglos después.
La paz sea con todos aquellos hombres
valientes que no conocieron la fatiga para crear y pensar, debatir y reformular
ideas.
El Profeta Muhammad (la paz y bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Si alguien toma un camino en busca de conocimiento, Allah le hará fácil el camino al Jennah. Los Ángeles bajarán sus alas complacidos con aquel que busca el conocimiento, los habitantes de los cielos y de la tierra y los peces en las profundidades de las aguas pedirán perdón por el sabio (por sus pecados). La superioridad del hombre sabio sobre el devoto es como la de la luna, en una noche cuando está llena, sobre el resto de las estrellas. Los sabios son los herederos de los Profetas (alaihimus Salaam) y los Profetas (alaihimus Salaam) no dejan ni dinar ni dirham (dinero) para heredar, sino que dejan sólo conocimiento como herencia, y aquel que lo toma, toma una abundante porción.” [Recopilado por Abu Daud y At-Tirmidhi]
Que nunca termine en nosotros ese ímpetu por hacernos preguntas, por conocer e investigar, por sacudir los prejuicios y mover los cimientos de nuestras ideas. Pues quien busca el conocimiento, enaltece su alma y se acerca más a El Más Sabio.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario